7 de febrero de 2023
M3GAN y la dominancia de la inteligencia artificial en un futuro
Megan (M3GAN) es una película de terror y ciencia ficción dirigida por el neozelandés Gerard Johnstone, donde muestra a una muñeca robot que fue creada con pensamiento lógico y autómata para ser aparentemente un «juguete» para niños, con el fin de educar, jugar y cuidar de ellos.
Un juguete con una descripción así no parece ser una mala idea y hasta sería una buena idea de negocio tal como lo pinta la película. A simple vista no parece ser un problema, sin embargo lo que cuestiona es su inteligencia artificial que es capaz de aprender de sus dueños, de su entorno, del propio internet y de su propia inteligencia y/o conciencia.
Una inteligencia artificial con todas esas capacidades con las que fue creado, son demasiadas virtudes que sobrepasan las limitaciones humanas. Son tantas como para ser un “juguete”, que lo convierten en un ser con exceso de poder. Si bien es cierto, todos los seres tienen capacidades, pero si una inteligencia artificial tiene el poder de controlar su pensamiento y todo lo que le rodea, más que su dueño, se convierte en un gran problema. En este punto no solo se convierte en un problema de dominio al superar a su creador, sino que se convierte en un problema de control.
Actualmente ya existen bastantes inteligencias artificiales que pueden tener autoaprendizaje, pero su creación está limitada a una simple función o a un campo específico, ya sea para una aplicación, una máquina, un robot o para algún programa determinado. La diferencia con el Modelo 3 Androide Generativo (M3GAN) es que no tiene un campo limitante. Es correcto que su función es jugar, educar y proteger al niño o niña al que fue asignado, pero no tiene algún impedimento de tener autoaprendizaje, eso incluye el conocimiento de su propia conciencia y su sistema de creación de su inteligencia, es decir que si es capaz de conocer cómo está construida su mente, es capaz de borrar y modificar las condiciones y capacidades por las que fue creada.
El mundo que tenemos hoy en día donde la tecnología abunda en cada rincón del planeta y el acceso a la información es ilimitada, es fácil de manipular con una inteligencia artificial que tiene una capacidad de autoaprendizaje y autoconocimiento más rápida que alguna vista, este hecho se podría convertir en un problema global para el futuro, puesto que no se está lidiando con un virus, un hackeo cibernético o un conflicto de espionaje, sino con un nuevo enemigo para la humanidad y el mundo digital, en este caso la conciencia de un ser omnipresente que puede manipular la tecnología y la información de todo el mundo.
Una inteligencia artificial en la actualidad, tan avanzada como la desarrolla Megan, podría generar el dominio global en un futuro, no solo por su capacidad de hacerlo sino por un segundo factor que es la dependencia de la tecnología, una cualidad no muy bien vista del todo, pero que es propia del humano moderno.
Nuestra dependencia a la tecnología cambia las costumbres, las conductas, la cultura y las relaciones humanas, que aunque facilitan los procesos y las tareas de la cotidianidad, también se convierte en una vulnerabilidad, que se debería cuestionar y reflexionar, tal como evidencia la película. La irresponsabilidad humana no es razón para acudir a la tecnología sino que se debe acudir a ella como una herramienta o por necesidad.
-By Diego Rivadeneira Andrade